Muchas personas creen que una copa de alcohol antes de dormir ayuda a relajarse. Aunque inicialmente puede generar sensación de sueño, el alcohol altera la estructura natural del descanso.
Después de algunas horas aparece un efecto rebote, que provoca despertares nocturnos y un sueño fragmentado.
La cafeína también puede interferir con el sueño si se consume por la tarde o por la noche, ya que mantiene al sistema nervioso en estado de activación.
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