Separarse nunca es una decisión fácil. Pero cuando ocurre después de los 60, el impacto puede ser mucho más profundo de lo que la mayoría imagina. No se trata solo de terminar una relación, sino de enfrentarse a una etapa de la vida donde los cambios pesan distinto… y las consecuencias también.
Muchas personas creen que, a esa edad, separarse es liberador. Y en algunos casos lo es. Pero hay una cara menos visible, silenciosa, que casi nadie menciona.

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