Ahora bien, ¿qué puedes hacer en esos minutos críticos mientras llega la ayuda? Lo primero es mantener la calma, aunque suene imposible. El estrés acelera el ritmo cardíaco, y si tu corazón ya está sufriendo, solo lo empeora. Respira lento, profundo, y trata de conservar la compostura. Piensa en esto como tu primera herramienta de supervivencia.
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