Cocinaba.
Limpiaba.
Cuidaba a los nietos.
Sin descanso.
Sin sueldo.
Sin un “gracias”.
Durante años pensé que era normal.
Que así era la vida.
Que una madre… y luego abuela… simplemente da.
Siempre da.
Cocinaba.
Limpiaba.
Cuidaba a los nietos.
Sin descanso.
Sin sueldo.
Sin un “gracias”.
Durante años pensé que era normal.
Que así era la vida.
Que una madre… y luego abuela… simplemente da.
Siempre da.
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