Salí a “comprar” y desaparecí para siempre. A mis 69 años dejé de ser su sirvienta.

Salí a “comprar” y desaparecí para siempre. A mis 69 años dejé de ser su sirvienta.

Cocinaba.

Limpiaba.

Cuidaba a los nietos.


Sin descanso.

Sin sueldo.

Sin un “gracias”.


Durante años pensé que era normal.

Que así era la vida.

Que una madre… y luego abuela… simplemente da.

Siempre da.


🕰️ El día que entendí todo

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top