Entre los compuestos del glutamato de sodio, se encuentra el aditivo umami, el cual es uno de los cinco sabores básicos –amargo, dulce, ácido y salado– y su objetivo es mejorar el sabor de los alimentos procesados.
En otras palabras, la presencia de este aditivo hace que las carnes procesadas y las comidas congeladas posean sabores más frescos y “con ganas” de seguir comiéndolas.
El GMS “engaña” a nuestro cuerpo haciéndonos creer que la comida sabe mejor, más sana y más rica en nutrientes.
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