El estampado animal no tiene por qué ser vulgar. Bien utilizado, puede aportar personalidad, fuerza y un aire sofisticado. El problema aparece cuando se vuelve excesivo o se combina sin equilibrio.
Vestidos muy ajustados con estampados intensos, mezclas de varios prints o prendas con acabados sintéticos suelen recargar la imagen y restarle elegancia.
Cuando este tipo de estampado se incorpora en una pieza puntual, como un zapato, una falda, un bolso o un abrigo bien estructurado, puede funcionar muy bien. La diferencia siempre está en la moderación.
Leave a Comment