Vinieron juntos.
Se sentaron frente a mí.
Disculpas. Ofertas. Ayuda.
Pero debajo de todo… control.
Entonces me puse de pie y dije:
—No necesito protección. Necesitaba respeto.
Silencio.
No hubo respuesta.
Porque la verdad, cuando llega, no necesita explicación.
Leave a Comment