Los calambres pueden deberse a deshidratación, mala circulación, esfuerzo físico, medicamentos o falta de minerales. Pero si aparecen junto con hinchazón, picazón, cansancio o molestias digestivas después de comidas pesadas, conviene revisar la salud general, incluido el hígado.
Un hábito útil es cenar más temprano, evitar frituras por la noche y estirar las pantorrillas antes de dormir.
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