Cuando pican las piernas por la noche, pero no hay ronchas, enrojecimiento ni alergia visible, puede haber otra causa interna. En algunos problemas hepáticos, la bilis no circula correctamente y ciertas sustancias pueden acumularse, provocando picazón. Cleveland Clinic señala que en etapas avanzadas de enfermedad hepática pueden aparecer picazón, coloración amarilla en piel u ojos y cambios en la orina.
Si el picor empeora con el calor de la cama y mejora con frío, es una señal que conviene comentar con un profesional.
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