Mediante esta contestación, el presidente buscó reformular el debate desde su raíz. El discurso dejó de girar en torno a la imagen de un “presidente afortunado” para proyectar la de un “presidente sometido a crisis constantes”. Este giro retórico refleja una estrategia muy clara: consolidar una imagen de liderazgo resistente en tiempos de inestabilidad.
La retórica política como herramienta en la batalla de los relatos
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