La nuera durmió en casa de sus suegros hasta las 10 en punto, la suegra cogió un palo para golpearla, pero se quedó atónita al ver la escena en la cama…hican
La señora Sharma no dijo nada.
Solo sonrió un poco.
Cerró la puerta otra vez.
En la cocina preparó té, pero esta vez no llamó a nadie para que bajara. El agua hirviendo hizo ese sonido familiar que llenaba la casa cada mañana desde hacía años. Pero ahora el sonido parecía distinto. Como si la casa hubiera cambiado de ritmo.
El niño creció deprisa.
Demasiado deprisa.
Primero fue ese momento extraño en que dejó de parecer un recién nacido y comenzó a mirar las cosas. No mirar sin ver, como los bebés muy pequeños. No. Este niño observaba. Seguía con los ojos cada movimiento.
Un día, mientras Priya doblaba ropa en la sala, el bebé empezó a reír.
Nadie había hecho nada gracioso.
Amit estaba leyendo el periódico. La señora Sharma estaba cortando verduras.
Pero el niño reía mirando al ventilador del techo.
Una risa corta, sorprendida, como si hubiera descubierto algo importante.
Amit bajó lentamente el periódico.
—Creo que le gusta el ventilador —dijo.
—Tal vez cree que es un pájaro —respondió Priya.
La señora Sharma lo miró con atención.
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