Muchos especialistas coinciden en que para adultos mayores saludables, entre dos y tres duchas completas por semana suelen ser suficientes, siempre complementando con higiene diaria de zonas íntimas, axilas, pies y pliegues.
Bañarse en exceso puede eliminar la capa protectora natural de la piel, favoreciendo la resequedad y la irritación.
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