-Lava los tomates y córtalos en trozos pequeños. Retira las semillas si lo deseas, aunque también puedes dejarlas para obtener más fibra.
-Exprime el jugo del limón y reserva.
-Coloca los trozos de tomate en una licuadora o procesador de alimentos. Agrega el jugo de limón, la miel (si deseas endulzarlo) y la pizca de sal.
-Licúa todos los ingredientes hasta obtener una mezcla suave y homogénea.
-Si deseas, puedes colar el jugo para eliminar las semillas y obtener una textura más fina.
Leave a Comment