Sonreí suavemente.
Y salí.
La libertad que nunca imaginé
No fui al mercado.
No regresé.
Caminé sin rumbo…
hasta encontrar una parada de autobús.
Subí al primero que llegó.
Luego a otro.
Y otro más.
Hasta que terminé en una pequeña ciudad costera.
Tranquila.
Leave a Comment