Así es: estos pequeños huecos no son exclusivos de las mujeres.
En los hombres, a veces se les llama “hoyuelos de Apolo”, una referencia halagadora al dios de la belleza y la fuerza física… nada menos.
Al igual que en las mujeres, estos hoyuelos masculinos son vistos como un signo de armonía corporal y vitalidad.
En ciertos entornos deportivos o en las redes sociales, incluso se asocian con un estilo de vida saludable.
Pero una vez más: no vale la pena obsesionarse con ellos, no son un estándar de belleza ni una condición para sentirse bien con uno mismo.
¿Se pueden hacer aparecer con ejercicio?
Es una pregunta común, y la respuesta es simple: no.
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