Los calambres nocturnos pueden tener varias causas, y en muchos casos se combinan entre sí:
1. Deshidratación
Cuando el cuerpo no tiene suficiente agua, los músculos se vuelven más propensos a contraerse de forma involuntaria.
2. Deficiencia de minerales
La falta de magnesio, potasio o calcio puede provocar espasmos musculares.
3. Mala circulación
Una circulación deficiente reduce el oxígeno que llega a los músculos.
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