Este dolor agudo interrumpe el descanso profundo y genera una gran frustración al intentar conciliar el sueño nuevamente. Detrás de estos dolorosos episodios nocturnos existen diversas causas que debes conocer.
La deshidratación, la falta de minerales esenciales como el potasio o el magnesio, y la fatiga por exceso de esfuerzo físico son los principales desencadenantes.
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