Rocío, 49, compró pan “sin gluten” para “cuidarse”, y aun así se sentía inflamada y con antojos.
El olor era rico, pero el ingrediente principal era almidón refinado, y eso se comporta parecido al pan blanco.
Lo “sin gluten” no siempre es más saludable; para algunas personas es necesario por condición médica, pero no garantiza mejor perfil metabólico.
Si eliges esta opción, busca versiones con granos enteros sin gluten (como arroz integral, mijo, trigo sarraceno) y semillas.
La fibra marca la diferencia, y esa diferencia se nota con el tiempo.
¿Te imaginas cambiar solo la etiqueta… y por fin sentir que sí te funciona?
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