A muchas personas les ha pasado alguna vez: se despiertan en mitad de la noche y sienten que una mano está completamente dormida, como si no pudieran moverla durante unos segundos.
La sensación suele ser extraña: hormigueo, falta de fuerza o incluso la impresión de que la mano “no responde”.
Aunque puede resultar inquietante, en la mayoría de los casos la explicación es bastante simple.
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