Pero a medida que su función pulmonar comenzó a deteriorarse, su neumólogo decidió ajustar su régimen y le recetó un nuevo inhalador combinado con indacaterol y glicopirronio. Esta fue una decisión estándar, basada en la evidencia, destinada a mejorar su respiración y ralentizar la progresión de la enfermedad.
Sin embargo, apenas 48 horas después de comenzar a usar el nuevo inhalador, el paciente desarrolló síntomas alarmantes:
Manchas rojas brillantes y dolorosas en la cara y el cuello.
Una fiebre leve
Sin nuevos cosméticos, cambios en la dieta ni infecciones.
Exposición solar reciente, pero con la protección adecuada
Su repentina reacción cutánea y fiebre motivaron una derivación urgente a un dermatólogo.

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