Dormir boca abajo también causa un deterioro estructural severo. Esta postura obliga al cuello a mantener un ángulo agudamente torcido durante ocho horas ininterrumpidas, ejerciendo una tensión extrema y antinatural sobre la columna cervical.
Esto inevitablemente conduce a hernias de disco y compresión nerviosa permanente. Además, aplana por completo la curva protectora natural de la zona lumbar, garantizando dolor crónico y desalineación de la columna vertebral.
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