A esto se suman las evaluaciones médicas obligatorias, que ocupan un rol clave en el proceso. Los controles de visión permiten confirmar que el conductor percibe correctamente señales, peatones y otros vehículos, mientras que las pruebas cognitivas buscan detectar posibles dificultades en la memoria, la atención o la toma de decisiones. También se realizan chequeos físicos para identificar enfermedades o condiciones crónicas, como problemas articulares o cardiovasculares, que podrían influir en la conducción.
Leave a Comment