Hay mujeres que caminan solas.
No porque sean antisociales.
No porque tengan un defecto.
No porque nadie las quiera.
Sino porque son distintas.
No encajan fácilmente en las dinámicas tradicionales de amistad femenina. No disfrutan lo superficial. No necesitan validación constante. No toleran ciertos códigos sociales que para muchas otras personas son normales. Y eso, inevitablemente, las deja con pocas amigas… o con ninguna.
Pero hay algo importante que entender desde el principio:
estas características no son defectos. Son formas de ser.
Leave a Comment