Una persona que ha cultivado honestidad, compasión y rectitud no envejece en el sentido espiritual. Se vuelve referente.
La felicidad tardía, según Confucio, nace de saber que se ha vivido con integridad.
Una persona que ha cultivado honestidad, compasión y rectitud no envejece en el sentido espiritual. Se vuelve referente.
La felicidad tardía, según Confucio, nace de saber que se ha vivido con integridad.
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