Sin embargo, aunque circulan muchas ideas en redes sobre cómo usarlo para lograr una piel más uniforme y fresca, es clave entender que su uso en el rostro requiere precaución extrema. Su naturaleza alcalina (con pH alrededor de 8-9) puede alterar el equilibrio natural de la piel (que es ligeramente ácido, pH 4.5-5.5), lo que a veces genera resequedad, irritación o sensibilidad, según expertos en dermatología. Por eso, en lugar de prometer resultados milagrosos, vamos a explorar de forma realista y segura cómo algunas personas lo incorporan en sus hábitos de belleza, siempre con moderación y escuchando a tu piel.
Leave a Comment