Pero no solo el “sí” es riesgoso. Saludos tan comunes como “hola” o “aló” también pueden ser usados por sistemas automáticos diseñados para verificar que el número está activo y que la voz corresponde a una persona real. Al pronunciar estas palabras, indirectamente confirmás que tu teléfono está en uso y tu voz es “válida” para futuros intentos de fraude. Ante una llamada desconocida, lo más seguro es esperar a que quien llama se identifique primero o responder con frases que permitan detectar la intención del contacto, por ejemplo, “¿Con quién hablo?” o “¿En qué puedo ayudarle?”.
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