Muchas personas describen esta experiencia como aterradora:
– Sentir una presencia en la habitación,
– Escuchar pasos o susurros,
– Sentir un peso en el pecho, como si alguien estuviera sentado encima.
Estas percepciones, aunque impresionantes, son en realidad ilusiones generadas por el cerebro semidormido. Sigue mezclando las imágenes del sueño con la realidad de la vigilia.
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