No era coincidencia.
Era el resultado de un cambio real.
Su entorno también empezó a cambiar. Nuevas personas llegaron a su vida. Personas positivas, con energía diferente, con mentalidad de crecimiento.
María ya no era la mujer que lloraba en silencio.
Ahora era alguien que tomaba decisiones.
Que avanzaba.
Que construía su futuro.
Y todo había comenzado con una decisión… y una extraña planta que apareció en el momento justo.
¿Era realmente la planta?
¿O era ella misma todo el tiempo?
Esa pregunta nunca tuvo una respuesta clara.
Pero algo era seguro…
Leave a Comment