Con el paso de los años, el cuerpo cambia: la producción natural de lágrimas disminuye, la retina recibe menos nutrientes y la exposición acumulada a pantallas y luz azul genera más estrés oxidativo. Estudios generales sobre salud ocular indican que más del 70 % de las personas mayores de 50 notan síntomas como visión borrosa matutina, sequedad persistente, mayor sensibilidad a la luz o esas “moscas volantes” que flotan en el campo visual. La mayoría lo atribuye solo al envejecimiento y deja de buscar opciones, pero la medicina tradicional asiática ve la vista como algo conectado al bienestar del hígado y la circulación sanguínea. Cuando estos sistemas se mantienen equilibrados, los ojos reciben mejor oxígeno y protección antioxidante. Aquí entra el enfoque del Dr. Hinohara, quien atribuía su vitalidad (incluida su vista nítida) a hábitos simples y consistentes como esta infusión nocturna.
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