Los efectos suelen aparecer de forma gradual. Durante la primera semana, algunos hombres perciben un flujo urinario más estable. A partir de los 10 días, puede notarse menos presión y mayor comodidad. Hacia la tercera semana, los cambios tienden a ser más evidentes, especialmente en las micciones nocturnas y en la sensación de vaciado.
Es importante mantener expectativas realistas y complementar el proceso con chequeos médicos.
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