- Lava bien los tomates y córtalos en trozos pequeños.
- Pela los dientes de ajo y colócalos junto con los tomates en una licuadora.
- Añade el jugo del limón recién exprimido y, si deseas una textura más ligera, incorpora el medio vaso de agua.
- Licúa durante 30 segundos hasta obtener una mezcla homogénea.
- Cuela si prefieres una bebida más suave o tómala con toda su fibra para aprovechar al máximo sus nutrientes.
- Endulza con un poco de miel si el sabor es demasiado fuerte.
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