Para un amigo cercano:
“Lamento tu pérdida. Tienes una red que te sostiene, y yo soy parte de ella. Si hoy no quieres hablar, te llevo cena y la dejo en la puerta.”
Para un compañero de trabajo:
“Siento mucho lo sucedido. Si te ayuda, puedo cubrir tu turno el miércoles y coordino con el equipo.”
Para un familiar lejano:
“Con el corazón en la mano, te acompaño. En lo que pueda ser útil, me dices; aquí estoy.”
Para una persona muy religiosa (si tú compartes la fe):
“Rezo por ustedes. Que encuentren consuelo y fuerza en este tiempo.”
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