Parece contradictorio, pero muchos ancianos en estos lugares se sienten más solos que nunca. Hay gente alrededor, sÃ, pero pocos escuchan realmente. Las conversaciones son superficiales, y la mayorÃa vivimos con el recuerdo de quienes ya no están.
La soledad pesa más cuando se escucha el silencio de los pasillos… cuando nadie te pregunta cómo amaneciste hoy.
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