Quien da demasiado termina en un rol llamado cuidador emocional permanente.
Y este rol tiene trampas:
Siempre estás disponible
Siempre resuelves
Siempre cedes
Siempre callas
Siempre te sacrificas
¿El resultado?
Terminas rodeado… pero solo.
Mucha gente a tu alrededor, pero sin verdadero apoyo.
Amor hacia afuera, vacío hacia adentro.
Ese tipo de vida pasa factura en la vejez: cuando ya no puedes cuidar… muchos desaparecen.
Leave a Comment