Muchos de ellos crecieron en hogares donde todo se arreglaba con creatividad: se cosía, se soldaba, se cocinaba sin recetas digitales.
Es la generación del “hazlo tú mismo”, del reciclaje antes de que fuera moda, de aprovechar cada recurso al máximo. Y también la generación que crio con principios, no con pantallas.
Aunque ahora sus hijos y nietos vivan rodeados de pantallas, muchos buscan el consejo de papá o mamá cuando realmente necesitan sabiduría práctica… porque saben que esa generación siempre tiene una solución.
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