Aunque no existe la brujería comprobada, hay situaciones reales en las que sí conviene revisar un regalo, pero por razones prácticas, no sobrenaturales.
Por ejemplo:
- si el objeto está en mal estado
- si es de origen desconocido y puede ser peligroso
- si causa incomodidad emocional
- si recuerda una experiencia negativa
En esos casos, deshacerse del objeto puede ser útil, no por magia, sino por bienestar personal.
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