Durante la Edad Media, tener ojos verdes podía ser peligroso. En muchas regiones de Europa, se creía que las mujeres con esta mirada eran brujas, hechiceras o portadoras de magia negra. La superstición llegó a ser tan fuerte que muchas ocultaban sus ojos por miedo a represalias.
Hoy, esa narrativa se ha invertido. Lejos de lo oscuro, los ojos verdes son vistos como un símbolo de rareza, misterio y belleza natural. La moda los ama, el cine los adora y el mundo digital los busca.
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