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Desconecta el congelador si puedes, aunque no es obligatorio. Saca todos los alimentos y colócalos en una hielera o en el refrigerador.
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Forra las paredes del congelador con papel aluminio, especialmente las zonas donde suele acumularse escarcha.
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Hierve una olla de agua y colócala con mucho cuidado dentro del congelador.
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Cierra la puerta y déjala cerrada durante unos 10 minutos. El vapor caliente en combinación con el aluminio genera una acción térmica que afloja el hielo rápidamente.
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Abre el congelador. Notarás cómo la escarcha se despega sin esfuerzo. Usa un paño seco para retirar el exceso de agua o hielo suelto.
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Seca bien el interior y vuelve a conectar el congelador. ¡Listo! Tu electrodoméstico estará como nuevo
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