Nunca lo tomes puro: El vinagre de manzana sin diluir es lo suficientemente ácido como para causar quemaduras químicas en la garganta y el esófago. Siempre, siempre, dilúyelo.
Protege tus dientes: El ácido erosiona el esmalte. La pajilla no es un capricho, es una necesidad. El enjuague bucal posterior con agua, también.
Conoce tus límites: Si tienes gastritis, reflujo gastroesofágico, úlceras o cualquier condición que afecte a tu sistema digestivo,el vinagre de manzana puede empeorar los síntomas. En tu caso, es mejor evitarlo o consultar estrictamente con tu médico.
Atención con los medicamentos: El vinagre puede potenciar el efecto de los diuréticos y de los medicamentos para la diabetes (insulina o hipoglucemiantes orales), pudiendo causar bajadas peligrosas de potasio o de azúcar. Si estás en tratamiento, consulta con tu especialista antes de incorporarlo a tu rutina.
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