En la piel: las hojas frescas machacadas aplicadas sobre picaduras de insectos reducen la comezón y la inflamación.
Para los ojos: una infusión suave puede usarse como colirio casero en casos de conjuntivitis leve (siempre consultando al médico).
Como alimento: las hojas tiernas se pueden consumir en ensaladas o sopas, aportando vitaminas y minerales.
En la boca: ayuda a calmar dolores de muelas o encías inflamadas en forma de enjuague bucal.
Para quemaduras leves: aplicado en forma de cataplasma ayuda a refrescar y regenerar la piel.
En agricultura: algunas culturas lo han usado para curar heridas en animales o incluso como repelente natural de plagas.
Semillas como suplemento: las semillas de llantén contienen mucílagos, que funcionan como un laxante suave para aliviar el estreñimiento.
Precauciones y Recomendaciones
Aunque es seguro para la mayoría de personas, el llantén debe consumirse con moderación. Ten en cuenta lo siguiente:
No usar en exceso (más de 3 tazas diarias).
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