1. Resequedad extrema en nariz, boca y garganta 
Esa brisa que parece refrescante también puede secar tus mucosas. Y cuando eso pasa, tu nariz y garganta quedan desprotegidas frente a virus, bacterias y alergias. Si te despiertas con la boca seca o con sensación de garganta áspera, el culpable podría estar girando sobre tu cabeza.
2. Circulación de polvo y alérgenos invisibles 

Aunque limpies tu habitación, el ventilador mueve el aire… y con él, el polvo, los ácaros y hasta el pelo de tus mascotas. Todo eso va directo a tu nariz mientras duermes. Si eres alérgico o tienes asma, usar ventilador por muchas horas puede desencadenar estornudos, congestión y mal descanso.
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