La ciencia y la medicina tradicional coinciden: cada emoción genera una respuesta fisiológica. El sistema nervioso, endocrino e inmunológico están interrelacionados, y cada pensamiento o emoción que albergas puede activar o inhibir funciones corporales clave.
¿Sabías esto?
- La tristeza puede afectar tus pulmones
- El miedo constante daña tus riñones
- La ira excesiva puede alterar el hígado
- La preocupación enferma tu estómago
- El resentimiento puede influir en el corazón
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