Hoy, sostengo a mi bebé en una casa que sí es nuestra.

No es lujosa.
Pero es digna.
Y cada vez que lo miro…
pienso en todo lo que sobrevivimos.
Y en todo lo que ya nadie podrá arrebatarnos.
Porque a veces…
la peor traición viene de quien menos lo esperas.
Pero también…
la justicia llega.
Aunque tarde.
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