No necesitas calentar toda la casa, solo las habitaciones que realmente usas. Mantén cerradas las puertas de los cuartos vacíos para concentrar el calor en los espacios más frecuentados. Este simple truco puede ayudarte a aumentar varios grados la temperatura ambiente sin gastar ni un centavo.
3. Usa alfombras, mantas y textiles gruesos 

El suelo es una de las zonas que más frío acumula. Colocar alfombras térmicas o gruesas en las áreas donde más caminas evita que el calor de tu cuerpo se pierda al contacto con el piso. Además, las mantas gruesas en los sofás o camas ayudan a conservar una atmósfera cálida y acogedora .
Pro tip: si tienes pisos de cerámica o mármol, usa felpudos dobles en la entrada para evitar que el frío entre desde afuera.
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