En este primer plano, las almas se encuentran aún fuertemente conectadas con la realidad física. Aquí, muchas personas fallecidas ni siquiera se dan cuenta de que han muerto. Se aferran a rutinas, lugares y seres queridos. Es una etapa marcada por la confusión espiritual y el apego emocional.
Este nivel es especialmente común en muertes repentinas, violentas o traumáticas. El alma aún vibra en frecuencias bajas y necesita asistencia energética para comprender su transición.
2.
La Etapa de Reflexión: ¿Quién Fui Realmente?
Una vez que el alma comienza a aceptar su nuevo estado, accede a un espacio de profunda introspección. Es lo que muchas tradiciones llaman la “revisión de vida”.
Como si se tratara de una película, se revive cada acto, pensamiento y emoción experimentada en la Tierra. No hay juicio externo: el juicio es interno, sentido en carne viva desde la conciencia espiritual. Es aquí donde se comprende el verdadero impacto de nuestras acciones.
Leave a Comment