En muchas publicaciones, el color que se menciona como el que “no debe usarse” es el negro o los tonos muy oscuros.
Esto no se debe a mala suerte, sino a razones prácticas. Los colores muy oscuros absorben la luz y pueden hacer que una habitación se vea más pequeña, más cerrada o más pesada visualmente.
En espacios con poca iluminación, usar demasiado negro, gris oscuro o marrón profundo puede generar sensación de tristeza o cansancio, especialmente si se usa en paredes grandes.
Los diseñadores no prohíben estos colores, pero recomiendan usarlos con moderación o combinarlos con tonos claros.
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