Dáselo todo

Dáselo todo

Cuando mi esposo pidió el divorcio, no dudó ni un segundo.

—Quiero la casa, los coches, las cuentas, las inversiones… todo, menos al hijo —dijo, mirándome como si ya hubiera ganado.

Mi abogado se inclinó hacia mí y susurró:
—Tenemos cómo pelear esto. No cedas.

Ezoic

Lo miré a los ojos.
—No —respondí—. Dáselo todo.

Pensaron que había perdido la cabeza.

Mi esposo sonrió.
Con esa sonrisa de quien cree que la vida es una transacción y que el amor se mide en escrituras.

✍️ La audiencia

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top