1. Limpiar el objeto
Primero, quita el polvo o la suciedad del metal con un paño seco.
Esto permite que la mezcla actúe directamente sobre el óxido.
2. Sumergir en vinagre
Coloca el objeto en un recipiente y cúbrelo con vinagre blanco.
Déjalo reposar entre 30 minutos y 2 horas, dependiendo de cuánto óxido tenga.
El vinagre ayuda a aflojar la capa oxidada.
3. Aplicar bicarbonato y limón
Saca el objeto y espolvorea bicarbonato.
Luego agrega unas gotas de limón.
Se producirá una pequeña reacción con burbujas, lo cual ayuda a desprender el óxido.
4. Frotar
Usa un cepillo metálico, lija o esponja dura para frotar la superficie.
El óxido debería salir con facilidad.
Si todavía queda, repite el proceso.
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