Un chorro de jugo de limón sobre la pulpa del aguacate actúa como un escudo natural contra el oxígeno. Los antioxidantes del limón (especialmente la vitamina C) frenan la reacción química que oscurece la fruta. Además, le da un toque fresco y delicioso.
Tip: también puedes usar lima o vinagre blanco si no tienes limón a mano.
4. Aceite de oliva: una capa protectora 
Otra forma de evitar que el aguacate se ponga negro es cubrir la superficie con una ligera capa de aceite de oliva. Esto crea una barrera que impide el contacto con el aire, manteniendo el verde vibrante por más tiempo.
Además, el aceite de oliva aporta beneficios adicionales para la salud, por lo que no solo conservas el aguacate, ¡también lo enriqueces!
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