Lejos de los estigmas, este olor tiene una base científica muy clara: el compuesto 2‑Nonenal. Este químico aparece en nuestra piel a partir de los 40 años , cuando cambia la composición de los ácidos grasos de nuestro cuerpo y aumenta la oxidación de lípidos. Como resultado, se libera este aldehído de olor fuerte y algo rancio, difícil de eliminar solo con agua.
Este compuesto no está relacionado con la higiene personal. Incluso las personas mayores que se bañan todos los días pueden tener este aroma si no usan productos adecuados. El sudor, la acumulación de sebo y los cambios hormonales también influyen mucho en su aparición.
¿Por qué es más común en adultos mayores?
A medida que envejecemos, nuestras glándulas sebáceas cambian y el cuerpo produce menos antioxidantes naturales. Eso permite que los aceites de la piel se oxiden con más facilidad. El microbioma cutáneo también se transforma, permitiendo que ciertas bacterias proliferen en zonas cálidas y húmedas (axilas, cuello, pecho). Estas bacterias degradan los aceites corporales y generan un olor más intenso.
¡Pero atención! Este olor NO es sinónimo de suciedad ni descuido. Es tan natural como las canas o las arrugas. El problema es que muchos no saben cómo tratarlo de manera efectiva, lo que puede afectar la autoestima de los adultos mayores.
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